Reflexiones: maneras de hacer las cosas

Preciosa reflexión que vi en la oficina de Bodas de Cuentos
¿Existen distintas formas u opciones para hacer las cosas? La respuesta es sólo una y es rotunda: ¡Si, existen mil formas de hacer las cosas!… Y si existen mil formas de hacer las cosas también las hay de escribirlas, de comunicarlas, de pensarlas, de soñarlas, de dibujarlas y de ponerlas en práctica.
¿Hay una forma mejor que otra para hacer algo? ¡Seguro!… A mí me gusta hacer las cosas de forma práctica y productiva, y gestionarlas con honestidad y ética ante todo (pero dejemos estás dos aparte que son valores más que métodos).
Yo, por ejemplo, soy muy de usar los comandos del teclado cuando uso AutoCAD (programa que usaba cuando trabajaba como arquitecta); sin embargo hay quien ni los utiliza. Pienso que los comandos son una opción rápida y práctica, pero no por usarlos soy mejor que cualquier otro que use AutoCAD. Esto es como el blanco y el negro. ¡Cómo olvidamos que la vida tiene grises y que incluso el propio blanco tiene matices!
Cuando opinamos perfectamente podemos hacerlo en blanco o negro, al fin y al cabo son opiniones basadas en nuestras experiencias y valores. Cuando trabajamos, también podemos hacerlo en blanco o en negro, pues es nuestra forma de hacer las cosas pero no podemos olvidar que existen otras. Y cuando enseñamos, o pretendemos dar lecciones, debemos ofrecer primero todos los colores y todos los matices para luego, si cabe, dar nuestra opinión sobre la forma que –según nosotros– consideramos es la mejor.
Para mi hacer las cosas desde la pasión, la honestidad y la ética siempre serán las fuerzas que me motiven. Las herramientas que utilice y cómo las utilice serán las que mejor se adapten a mis proyectos y a mis habilidades; y estoy segura que no serán ni peor ni mejor que otras herramientas…
Al fin y al cabo las herramientas no determinan las intenciones de las personas y existen mil manera de hacer las cosas.



























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